Lo que permanece
Hay lugares, paisajes y elementos de la naturaleza que guardan una parte de nuestra historia.
Una flor.
Un jardín.
Un paisaje.
Una planta que alguien cuidó.
A partir de tus fotografías y recuerdos, transformo aquello que quieres conservar en una obra original para habitar y recordar.
Realizo un número limitado de encargos cada año.
Una obra nacida de tu historia
El punto de partida puede ser un paisaje, un jardín, un elemento botánico o un lugar al que guardas un vínculo especial.
No necesitas saber cómo debería ser la obra.
Comenzamos con una conversación sobre aquello que quieres conservar y las imágenes o recuerdos que quieras compartir conmigo.
A partir de ahí, desarrollo la obra sobre papel, dentro de mi propio lenguaje artístico.
Una interpretación, no una reproducción
No busco reproducir una fotografía de manera exacta.
Las imágenes y recuerdos que compartes conmigo son el punto de partida para crear una interpretación artística única.
Cada obra conserva la estética, los materiales y la sensibilidad presentes en mi práctica.
Una belleza para habitar
Una obra no solo conserva aquello que es importante para nosotros. También puede transformar la manera en que vivimos un espacio y aquello que encontramos en él cada día.
Rodearnos de belleza es elegir qué queremos tener cerca: imágenes que nos recuerden, nos acompañen y nos inviten a detener la mirada.
Así, aquello que un día fue un paisaje, una flor o una memoria puede convertirse en una presencia cotidiana dentro de tu hogar.
Cuéntame qué quieres conservar
Si existe un paisaje, un jardín, una flor, una planta o un lugar que tenga un significado especial para ti, puedes contarme su historia.